Vigo será noticia en la portada del diario británico “The Times” el día 14 de abril. Los ingleses tenían algún corresponsal de prensa en Galicia, concretamente en La Coruña, entonces capital del reino. Las noticias viajaban a bordo de alguno de los barcos de transporte que cruzaban el golfo de Vizcaya de ciudad herculina a Falmouth con cierta asiduidad. El periódico londinense, fundado unos pocos años atrás, el 1 de enero de 1785, había enviado como reportero a Henry Grabb Robinson a finales de junio 1808. Otro diario, el Morning Herald, también tenía el suyo.
Los corresponsales vivían la guerra a bastante distancia. Se informaban a través de otros periódicos españoles, de las oficinas públicas, los cuarteles, los oficiales con permiso o los heridos, y en los mentideros de la ciudad. Con todo esto elaboraban sus crónicas en las que además de las noticias locales y la evolución de la guerra, mezclaban datos oficiales con comentarios sobre la vida cotidiana, la carestía de los productos, o los pequeños placeres que le podía proporcionar a un extranjero la estancia en una pequeña capital de provincias.
Los ingleses hacía tiempo que estaban metidos de lleno en la guerra contra Napoleón Bonaparte en varios frentes europeos. Uno de ellos era Portugal, que había sido invadido por la tropas francesas a finales de 1807. De hecho la ocupación del reino lusitano fue el motivo por el cual los soldados de Napoleón atravesaron España por los Pirineos y terminaron quedándose también es nuestro país. Los británicos vieron en la península la manera de terminar con el emperador antes de que éste se decidiese a atacar su isla y así mandaron un ejército compuesto por unos 33.000 hombres al mando del general escocés John Moore que desembarcaría en Lisboa. Y serían estos los que atrajesen a dos cuerpos de ejército franceses hasta Galicia ( cuya conquista no estaba en principio entre los planes del general corso ) en su huída desde Astorga y el Bierzo hasta el puerto de la Coruña donde los esperaba una flota para ser embarcados.
Ingleses y franceses se enfrentarán en la batalla de Elviña, el 16 de enero de 1809, en la que morirá el general británico. Desde aquí los supervivientes embarcarán hacia su país y después de esto toda Galicia será ocupada por las tropas galas. Y así como cuando empezábamos los cuentos de Astérix y Obelix «Toda la Galia fue ocupada por los romanos, salvo una aldea poblada por irreductibles galos que resiste al invasor » en Galicia ocurrirá algo similar y la llama saltará en Vigo. Todas las poblaciones gallegas habían caído a principios de enero de 1809 pero pasado muy poco tiempo, una de ellas se resistía a la ocupación y conseguirá expulsar a los invasores. Será entonces cuando el corresponsal inglés informe a su periódico del histórico suceso y éste dará cuenta de la noticia a sus lectores en los siguientes términos.

Grabado que representa la bahía de la Coruña con la flota inglesa esperando al ejército de John Moore
TIMES, 14 DE ABRIL DE 1809.
» Asuntos peninsulares:
Cada aspecto que indica laxitud o indecisión con respecto a los asuntos de España y Portugal nos producen especial pena. Estamos por tanto tristes al anunciar nuestra creencia de que la expedición de sir Arthur Wellesley ( el duque de Wellington, futuro artífice de las victorias contra Napoleón ) fue detenida por otra causa que los vientos contrarios.

Retrato del general inglés Sir John Moore, muerto y enterrado en La Coruña tras la batalla de Elviña
Aprovecharemos esta ocasión para sugerir a nuestro público, en pocas palabras, nuestra opinión sobre el estado presente de los asuntos exteriores. Nos parece que ésta es una de las crisis en que los esfuerzos rápidos y activos, con demostración de fuerza, deben ser hechos por Inglaterra para que Bonaparte, aún en vísperas de una guerra contra Austria, todavía no se decidió a retirar sus tropas de la Península. Por eso creemos que nuestra intervención producirá uno y otros efectos beneficiosos para la política general en Europa. Ellos tienen la ocasión de evacuar inmediatamente España, con lo que la coraje de Austria se confirmaría, por la evidencia directa de un caso en el que su enemigo fue de hecho derrotado; o, en caso de que Bonaparte se muestre inflexible y mantenga su posición en España, estará en la obligación de retirar una gran proporción de sus tropas de guerra de Austria, con lo que debilitaría su posibilidad de éxito en ese frente. Por eso debemos lamentar de nuevo cualquier cosa que difiera la navegación de la expedición bajo el mando de sir Arthur Wellesley. Las noticias de su llegada a Portugal no pueden alcanzar demasiado pronto los oídos de denuestro enemigo. Su atraso es, por tanto, en grado sumo inoportuno.
Y aquí teníamos la ocasión de cerrar nuestros comentarios sobre España, pero no podemos dejar de repetir la gloriosa reconquista de Vigo, que ciertamente debe hacer peligrosa la situación de las tropas francesas en Portugal. No conocemos mejor ocasión para reforzarnos más en la confirmación de nuestras opiniones, que con esta exhibición de ardiente patriotismo en el Reino de Galicia.
Nuestro entusiasmo se incrementa al considerar que una fuerza naval británica desempeñó un honorable papel en la rendición de Vigo; y nos confiaron la salvaguarda y custodia de los presos capturados que ascendían a mil trescientos hombres.
Recomendamos particularmente a nuestros lectores la lectura atenta de los artículos finales de la capitulación; son la mejor estampa de lo que Inglaterra, en sus días mejores, estaba acostumbrada a dictar y Francia, a suscribir. El segundo artículo proponía que los presos serán transportados “al puerto francés más próximo”. “Los transportarán a un puerto inglés” fue la respuesta. Y todas las otras contestaciones son de la misma naturaleza, cuando difieren de las estipulaciones oficiales.
Pero, en referencia al celo demostrado por los gallegos, fue para muchos inesperado, pero produjo este feliz desenlace. “También fue en grado edificante (dice el capitán M´Kinley) que esté en condiciones de informar del espíritu y la determinación de los españoles para expulsar de su país a los invasores, por lo que deben considerarse gente valiente y leal”.
Para sumar a la vecindad armada, Don Pablo Morillo dispuso para la rebelión una fuerza de mil quinientos soldados reclutados en la provincia. Pensemos como podríamos conseguir un pequeño número de tales hombres para ser llamados a filas en cualquier condado de Inglaterra. Debemos ser concientes de que muchos de esos mil quinientos hombres criados en el Reino de Galicia deben tener tan ardiente celo como para olvidarse de sus propias enfermedades en atención a los sufrimientos de su país. ¡ Cuánto para la “apatía e indiferencia” de los españoles !. “
Aunque hay frases que resultan un tanto difíciles de entender por la diferente manera de expresarse la gente hace 200 años, se deduce principalmente que la prensa británica anima a su gobierno a que se meta más de lleno en la guerra contra el francés y pone de ejemplo la brava actuación de los gallegos en la primera ciudad de Europa conquistada a los invencibles ejércitos napoleónicos.
Fuentes:
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Reconquista. Vigo en armas. Eduardo Rolland.
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Historia social da Guerra da Independencia en Galicia. Xosé R. Barreiro Fernández.
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Victorias de Galicia. Guerra de la Independencia. Cuando el pueblo gallego derrotó a Napoleón. José Fernando Navas Ramírez-Cruzado.
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Hemeroteca digital The Times.







