Historia en un grabado. El Berbés a finales del siglo XIX.

RiberadelBerbes

Corre el año 1889. Vigo lleva unos años sacándose de encima el cinturón de piedra que forman sus viejas murallas, en otro tiempo recias defensas que consiguieron mantener a salvo la vieja villa de saqueos de piratas, ataques por mar de flotas inglesas o de ejércitos portugueses por tierra. Perdida su función por motivos militares y estratégicos, en la segunda mitad del siglo XIX forman un corsé obsoleto que impide el desarrollo de la pujante población. Ya se han derribado varios trozos de las mismas pero faltan todavía zonas como la que mira a la ría, desde la batería de la Laxe ( que terminará desapareciendo en 1896 ) hasta la de San Telmo.

El Berbés constituye el núcleo donde se ha desarrollado desde tiempos inmemoriales la principal actividad viguesa: la pesca. Es uno de los barrios extramuros de Vigo y en los mapas de la época aparece también con el nombre de barrio de la Ribera. Un enrevesado laberinto de estrechas callejuelas, empinadas cuestas y pequeñas casas encaladas parte desde el final de la calle Real y desde el barrio de la Falperra, desembocando directamente en las aguas de una maravillosa ría todavía virgen.

Embarcaciones fondeadas en el Berbés. Fotografía Pacheco de la misma época del grabado, con la playa y el baluarte de San Telmo al fondo.
Embarcaciones fondeadas en el Berbés. Fotografía Pacheco de la misma época del grabado, con la playa y el baluarte de San Telmo al fondo.

En el extremo más occidental de la playa, y cerrando la pequeña ensenada natural que se forma, llamada de San Francisco, se halla el convento del mismo nombrecuyos monjes fundadores se habían instalado en lo alto del pequeño promontorio rocoso varios siglos atrás. Pero este convento ha pasado a ser el hospital de beneficencia municipal, tras la expulsión de los franciscanos en los años de la desamortización de Mendizabal. Otra antiguo edificio se encuentra en una posición más inferior y pegado al mar: el matadero construido por el empresario Norberto Velázquez Moreno y que desaparecerá en poco tiempo.

Marineros llegando a puerto. Al otro lado de la playa se ven el antiguo matadero municipal pegado al borde del mar y a su izquierda el convento de San Francisco. Fotografía coloreada de Pacheco
Marineros llegando a puerto. Al otro lado de la playa se ven el antiguo matadero municipal pegado al borde del mar y a su izquierda el convento de San Francisco. Fotografía coloreada de Pacheco

La abrupta y rocosa pendiente que constituye la falda del monte del Castro, hasta su término en el pequeño acantilado de la costa, ha determinado la manera en que se construyeron durante siglos y siglos las casas de los vigueses, aprovechando las líneas de nivel de la montaña. Unas se extienden de arriba a bajo a los bordes de las pendientes de la calle Alta, San Julián, Peligros o de la Anguila; otras rodeando pequeñas plazuelas como las de Pescadores o el Peñasco; otras en calles más llanas como Pobladores o San Vicente. Casi todas tienen dos o tres plantas pero ya a finales del siglo XIX se han hecho edificios de mayor altura como la de Manuel Bárcena Franco en la calle Real y algunas en la calle Sombrereros y el inicio de la carretera de Bayona ( hoy en día Elduayen y Paseo de Alfonso respectivamente ) que disfrutan de las mejores vistas sobre la ría por su elevada posición. En estos momentos son también las más modernas y espaciosas, si no tenemos en cuenta unos cuantos palacetes que como el del Arenal de Fernando Carreras, el de Vista Alegre de José García Barbón, o la mencionada mansión del conde de Torrecedeira en la calle Real, constituyen los edificios más lujosos del centro de Vigo.

Plaza delante de la concatedral de Santa María. Las viviendas más habituales están encaladas y tienen poca altura.
Plaza delante de la concatedral de Santa María. Las viviendas más habituales están encaladas y tienen poca altura.
Casa de Fernando Carreras en el Arenal.
Casa de Fernando Carreras en el Arenal. En el momento en que fue tomada la fotografía ya ha pasado a ser la sede del Banco de España. Aún no se ha construido el edificio Bonín al otro lado de la calle. 

Pero volvemos a la ribera del Berbés. En contacto con la arena de su playa descansan los principales medios de trabajo de sus pobladores: dornas, gamelas y otras variedades de embarcaciones artesanales, unas con su pequeño mástil para portar una vela que mejore la navegación en los días de viento, pero también muchas otras sin este útil aparejo, en las que por tanto los marineros salen a pescar remando a los lugares menos alejados de la costa. También se llena el reducido arenal de redes puestas a secar, limpiar o reparar, de pescados al sol que luego se salarán, de nasas para el marisco o de cestas de mimbre donde transportar los apreciados frutos extraídos del mar. Otra imagen común es la de gentes limpiando las algas que después se dejarán extendidas para su secado, con lo que se obtendrá el abono usado en los campos de los alrededores.

Otra imagen del Berbés en marea baja con el antiguo matadero. Fotografía Pacheco.
Otra imagen del Berbés con la marea baja y las embarcaciones, con sus útiles de pesca, varadas en la playa. Fotografía Pacheco.

Las casas situadas en la primera línea mantienen una perfecta simetría, fruto del aprovechamiento del reducido espacio donde fueron levantadas. Son viviendas que recuerdan a un pasado medieval lejano y similares a las que hoy en día todavía se pueden ver en localidades marineras cercanas, como Muros o la asturiana Cudillero. Constan de dos plantas: la inferior se usa como lugar de almacenamiento de redes, anzuelos y demás utensilios de pesca, pero también para guardar el pescado en salazón para su posterior conservación, o incluso como pequeño puesto de venta. Bajo sus arcos de granito – en el frontal de la casa –  se resguardan algunas embarcaciones en los numerosos días de lluvia y viento que, independientemente de la estación, acompañan a los marineros vigueses a lo largo del año. Sobre ellos, y apoyados en ménsulas de la misma piedra, se sostienen los balcones de la planta superior – hechos de madera y hierro –  que son la principal y casi única vía de entrada de la luz del exterior. En su interior, el estrecho pasillo, al que se accede desde abajo por unas minúsculas escalinatas de madera, sirve de comunicación con el resto de las dependencias de la planta alta: una pequeña cocina situada al fondo, dos o tres habitaciones  – con un pequeño ventanuco y a veces sin él – , un cuarto de baño y la sala principal que será la que dé al balcón y donde se haga la mayor parte de la vida del hogar.

Soportales Berbés JAvier MAcías
Casas de marineros con sus embarcaciones protegidas bajos los arcos.
El Berbés con sus casas encaladas. Fotografía Pelayo Mas
El Berbés con sus casas encaladas. Fotografía Pelayo Mas
Óleo de Juan Martínez Abades de 1892 en el museo Carmen Thyssen de Málaga.
Óleo de Juan Martínez Abades de 1892 en el museo Carmen Thyssen de Málaga.

Una gran actividad se respira siempre en este lugar. Hombres tostados por el sol, curtidos por la dura vida del que trabaja en el mar desde su más tierna infancia, y de manos recias acostumbradas a pelear con redes, cabos y  remos, vuelven a casa en sus embarcaciones de madera, mientras mujeres y niños los esperan para comprobar si la jornada ha sido favorable y podrán sacarle un buen rendimiento a sus capturas. En la misma playa se recoge el pescado, se limpia y se reparte. A pesar del romántico aspecto que transmiten los grabados, pinturas o fotografías de la época, se trata sin embargo de un lugar muy poco salubre donde flota el mal olor, mezcla de tripas desechadas, restos de viejas maderas podridas y fango. Adosada a la muralla y justo al lado de la puerta por la que se asciende a la calle Real, se encuentra la única fuente de la zona, llamada de la Ribera o los Cans, cuya agua no suele ser potable y sirve principalmente para las tareas de limpieza.

Berbés. Soportales y cestos para el pescado
Berbés. Soportales y cestos para el pescado
Berbés. Carro para transportar el pescado.
Berbés. Carro para transportar el pescado.

Tras las descargas de sardinas, xoubas, rapes, besugos y toda clase de mariscos, que se han extraído de las entrañas de la ría o de las costas cercanas, las mujeres sujetan sobre sus cabezas enormes patelas llenas de pescado fresco con el que se surten los mercados locales y las pocas fondas que existen en Vigo en este momento. Unas las transportan  a los puestos a la intemperie de la cercana calle de la Pescadería, a continuación de la calle Real. Con el paso de los años, aquí se levantará el nuevo mercado de la Laxe para que las vendedoras tengan un lugar de venta permanente, protegido de las inclemencias del tiempo y con las condiciones higiénicas adecuadas.

Antigua calle de la Pescadería, hoy en día de las Ostras, aún sin el mercado de la Laxe. Fotografía Pacheco.
Antigua calle de la Pescadería, hoy en día de las Ostras, aún sin el mercado de la Laxe. Fotografía Pacheco.

La otra zona de mercado es la plaza de la Pescadería, hoy en día llamada de la Princesa, que en este momento es un lugar de gran bullicio en el que los habitantes de la villa compran pescados, mariscos pero también carnes o chacinas.

Transportando el  pescado
Transportando el pescado

Pero la mayor parte de las capturas va a parar a las fábricas de salazón y de conservas situadas a lo largo de la gran franja arenosa que se extiende desde el Vigo amurallado hasta la Guía, el barrio del Arenal, donde está la mayor parte de la industria local y toda clase de negocios relacionados con el mar, como  tiendas de efectos navales, consignatarias y astilleros.

Mujeres con sus patelas para recoger la pesca. Fotografía Pacheco.
Mujeres con sus patelas para recoger la pesca. Fotografía Pacheco.

El pescado también será transportado hacia otras partes del país por las primitivas carreteras que comunican la población. Un ejército de carros, a veces tirados por bueyes, a veces por hombres ( los “correjones”, según los llama Taboada Leal en su época ) tienen que ascender con su pesada carga por la calle Real o por la de San Francisco para alcanzar las partes más elevadas de la Puerta del Sol, desde donde parte la carretera de Castilla, la de Bayona, la de Tuy y el acceso al Arenal.

Carro de bueyes y arriero en una foto tomada años después en el cruce de la Calzada en Teis.
Carro de bueyes y arriero en una foto tomada años después en el cruce de la Calzada en Teis.

En este año de 1889 no se ha acometido aún la gran obra de ingeniería que unirá por tierra el Berbés con el futuro puerto comercial y con el nuevo relleno de la Alameda  ( iniciado en 1870 ) y desde ahí con el resto de la ciudad. Será en breve, cuando terminen de derribarse las murallas, baterías y baluartes que aún quedan orientadas al mar.  Se construirá un segundo ensanche que hoy en día es la calle Cánovas del Castillo, el cual permitirá la comunicación de esta zona relativamente aislada desde hace siglos por la orografía local. Pasarán más años, se crearán grandes espigones que cierren dársenas para los barcos y las sucesivas ampliaciones terminarán convirtiendo este pequeño núcleo marinero en uno de los mayores puertos pesqueros del mundo, lo cual engrandecerá la ciudad pero pagando el precio de hacer desaparecer completamente el antiguo barrio de la Ribera, de casas de piedra encaladas y arena al pié de las mismas.

En este grabado más antiguo se observa el baluarte defiende la ciudad por la ribera en un estado de mejor conservación y funcionalidad.
En este grabado más antiguo se observa el baluarte que defiende la ciudad por la ribera en un estado de mejor conservación y funcionalidad.
El baluarte de San Telmo en una fotografía coloreada de Pacheco.
El baluarte de San Telmo en una fotografía coloreada de Pacheco.
Esta fotografía está tomada poco tiempo después que se pintase el grabado. Ya se ha derribado el baluarte de San Telmo y se aprecian las obras del relleno.l
Esta fotografía está tomada poco tiempo después que se pintase el grabado. Ya se ha derribado el baluarte de San Telmo y se aprecian las obras del relleno.
Ya se ha terminado el relleno que dará lugar a la calle Cánovas del Castillo, con lo que el Berbés queda enlazado con el resto de la ciudad por su lado norte.
Ya se ha terminado el relleno que dará lugar a la calle Cánovas del Castillo, con lo que el Berbés queda enlazado con el resto de la ciudad por su lado norte.
El relleno de Cánovas del Castillo con el monte de la Guía al fondo
El relleno de Cánovas del Castillo con el monte de la Guía al fondo
Una fotografía muy poco poco vista de las obras de Cánovas del Castillo. De la página Recuerda Vigo
Una fotografía muy poco poco vista de las obras de Cánovas del Castillo. De la página Recuerda Vigo
Otra fotografía más posterior del relleno de Montero Ríos y Cánovas del Castillo, ya con el mercado de la Laxe construido.
Otra fotografía más posterior del relleno de Montero Ríos y Cánovas del Castillo, ya con el mercado de la Laxe construido.

En el magnífico grabado del inicio de la entrada, obra de L.Urgellet, se reconocen algunos edificios que no han cambiado ostensiblemente como los situados en la zona más alta de la ciudad, en la antigua calle Sombrereros y hoy Elduayen. El viejo baluarte de San Telmo, que queda a la izquierda de la composición, tiene ya un trozo en muy malas condiciones y en breve será derruido. A continuación se ve la puerta de la Ribera y a su lado estaría la antigua fuente de los Cans, que aparece en el plano de Francisco Coello de 1856. Un lienzo de la muralla asciende en diagonal hasta el actual Paseo de Alfonso, donde se unirá, a través de la puerta de la Falperra, con otro más que terminará en el castillo de San Sebastián, el cual sobresale con su pequeño edificio del hospital militar en la zona superior derecha de la imagen. En un corto espacio de tiempo todas estas antiguas piedras clavadas en la pendiente del monte del Castro desaparecerán hundidas en el fondo del mar para pasar a formar parte del relleno de Cánovas del Castillo.

Detalle sobre el grabado de la parte correspondiente al lienzo de la antigua muralla que asciende hasta la Falperra y el castillo de San Sebastián
Detalle sobre el grabado de la parte correspondiente al lienzo de la antigua muralla que asciende hasta la Falperra y el castillo de San Sebastián
El antiguo baluarte de San Telmo resaltado. La zona más oscura, con un pequeño tejadillo, correspondería a la fuente de los Cans.
El antiguo baluarte de San Telmo resaltado. La zona más oscura, con un pequeño tejadillo, correspondería a la fuente de los Cans.
Zona del mapa de Francisco Coello de Vigo trazado en 1856, donde se ve el recorrido de la muralla y las pequeñas callejuelas que desembocan en el Berbés.
Zona del mapa de Vigo de Francisco Coello trazado en 1856, donde se ve el recorrido de la antigua muralla y las pequeñas callejuelas que desembocan en el Berbés.
El antiguo mapa de Madoz con el Berbés y la muralla con las calles y el puerto de hoy en día superpuestos. Edición digital de Uxío Noceda.
El antiguo mapa de Coello de la misma zona con las calles y el puerto de hoy en día superpuestos. Edición digital de Uxío Noceda.
Plano con la distribución de una casa del Berbés de Alejandro Martínez García.
Plano con la distribución de una casa del Berbés de Alejandro Martínez García.
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Eduardo Galovart. Junio 2014.
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Bibliografía:
. Nicolás Taboada y Leal. Descripción topográfico-histórica de la ciudad de Vigo, su ría y alrededores. 1840.
. Vigo en su Historia. Caja de Ahorros Municipal de Vigo. 1980.
. Álbum Arquivo Pacheco. Centro de esutudos fotográficos. 1990.
. Alejandro Martínez García. Vigo: da antigua cidade amurallada ó casco vello actual. 2007.
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Agradecimientos:
. Juan Marcet Miramontes, por la foto del grabado que encabeza la entrada y que es parte de su colección de documentos sobre Vigo.
. Riadevigo.net, Gerardo del Campo, Javier Macías, Antonio Velloso por sus colecciones digitales de fotos.
. Uxío Noceda por su gran trabajo de imágenes de Vigo  digitalizadas y editadas en color.

10 Respuestas a “Historia en un grabado. El Berbés a finales del siglo XIX.

  1. Sobre las casas encaladas del Vigo de la época.

    Hemeroteca del Faro de Vigo hoy.
    Hace 130 años – 27-06-1884

    Blanqueo interior y de las fachadas
    D. Julio Lafuente Bernárdez, alcalde de Vigo, recuerda al público que la blancura de los edificios embellece las poblaciones y contribuye poderosamente a la salubridad de las mismas. Y reitera a los propietarios e inquilinos de esta ciudad lo preceptuado en las ordenanzas municipales, con el fin de que dispongan el blanqueo interior de las habitaciones y el exterior de las fachadas no construidas de sillería.

  2. Naci al final de 1.939…reconozco muchas cosas, en especial el Mercado,hoy Hotel Bahía..mucho ha cambiado Vigo, del que estoy orgulloso.Saludos para todos.

  3. No quiero imaginar cómo nos sentiríamos los Vigueses hoy sentados en esa arena y viendo un trozo de muralla del siglo XVIII por eso no comparto la visión de que Vigo se vio forzado a destruir sus playas y sus murallas, se puede excusar, pedir perdón, lamentar, pero no justificar. Las murallas sirvieron de relleno magnífico para el mar, sepultando la playa, un doble crímen, la obra cúlmen de Elduayen, con la inestimable empuje del Faro de Vigo para esta fosa común. Como Vigués, de abuelos muy vigueses, solo veo esto como una destrucción vergonzosa por irreparable que hizo Vigo contra si mismo.

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