Manuel Gómez Román nació en Vigo, el 24 de julio de 1876, en una familia vinculada con la arquitectura. Las múltiples visitas que hacía con su padre a las obras en las que estaba trabajando, despertaron desde muy niño su interés por la arquitectura.
Su padre, Benito Gómez González, era un afamado contratista en la ciudad. Entre las obras en las que participó están varias desarrolladas con el desarrollo del puerto a finales del siglo XIX, el depósito de aguas que se construyó en el monte del Castro, el nuevo teatro Rosalía de Castro o la ampliación del hotel Universal en 1904, siguiendo el la idea de Jenaro de la Fuente. A su vez su hermano Benito ejerció también como arquitecto, firmó algún proyecto por él pero falleció prematuramente en 1908.
Tras iniciar los estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid terminó abandonándolos en el curso académico de 1898-1899. De regreso en Vigo fundó una academia de Dibujo, trabajó como escultor y ejerció de forma encubierta como arquitecto, firmando por él, tanto su hermano como otros titulados. Es así el caso del edificio Mülder, cuyo proyecto lo firmaría Manuel Felipe Quintana, una casa en Montero Ríos con Castelar firmado por Jenaro de la Fuente, o el del edificio para Simeón García firmado por su hermano Benito.
Tras un periplo por Europa, donde se desarrollaban en esta época el Modernismo y la corriente Art Decó, así como el eclecticismo que predominará en el inicio de sus obras. Pasará luego por Argentina en 1913, donde trabajará en alguna empresa constructora y se influencia también con el movimiento modernista en Buenos Aires.
Tras su vuelta a Vigo, funda una academia de dibujo donde da clases. Finalmente, entre los años 1914 y 1916, regresa a la Escuela de Arquitectura de Madrid y se titula con 41 años el 10 de marzo de 1917. En estos últimos cursos fue alumno de Antonio Palacios Ramilo y Antonio Flórez Urdapilleta. Con este último, nacido en Vigo, había colaborado en el proyecto de la Exposición Regional de Santiago de 1909.
A lo largo de su vida desplegó una intensa actividad en el mundo de la cultura y de la política. Presidió las sociedades viguesas La Oliva (1910) y Ateneo (1928), colaborando en 1932 en la constitución del Centro de Hijos de Vigo. Participó también en la fundación del periódico El Pueblo Gallego, del que era además accionista. Fue elegido en varias ocasiones concejal del Ayuntamiento de Vigo representando a la Liga de Defensores, grupo liberal creado en 1921 con su intervención. En 1933 asumió la presidencia de la sección de Artes Aplicadas del Seminario de Estudios Gallegos. Desde posiciones republicanas se integró en el galleguismo y, entre enero de 1934 y el inicio de la Guerra Civil, ocupó la secretaría general del Partido Galleguista. En esa faceta tuvo una destacada actuación en la campaña de promoción del Estatuto de Autonomía de Galicia.

Comida galeguista. De izquierda a derecha de pié, Ramón Obella, Xaime Isla Couto, Valentín Paz-Andrade, Ramiro Illa, Chita Lamas e otros dos. Sentados, Enrique Peinador, Rodolfo Prada y Manuel Gómez Román.
En la posguerra mantuvo sus convicciones y participó activamente en la recuperación de la actividad cultural gallega, asumiendo la vicepresidencia de la Editorial Galaxia y de la Fundación Penzol. En 1951 ingresó como numerario de la Real Academia Gallega. En su discurso de ingreso, Gómez Román aseguraba que desde o punto de vista galego estamos obrigados a facer ese aporte, para que a nosa Arquitectura se compaxine coas actividades do pensamento que no país se están a realizar, ou sexa, establecendo unha nova emulación coas que noutros pobos se veñen desenvolvendo: posibilidades para esta tarefa témolas grandes, pois contamos con tradición que nos marca o camiño a seguir
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Junto a Fernández del Riego y Ferro Couselo, presentó en 1963 en el seno de esta institución una moción por la cual se celebra cada 17 de mayo el Día das Letras Galegas.
En su creación arquitectónica se distinguen tres grandes etapas. La primera coincide con el período en el que trabajó sin titulación y está marcada por la presencia de un singular y renovador modernismo ecléctico aplicado a edificios de suntuosas fachadas pétreas. La influencia modernista de raíz vienesa se muestra atemperada, superponiéndose las nuevas decoraciones a composiciones en las que permanecen los esquemas eclécticos.
De esta etapa son ejemplos en Vigo el edificio Simeón de la Puerta del Sol (1907-1911); la elegante casa Mülder en Montero Ríos (1910); casa de viviendas para Saturnino García en la plaza de Compostela, esquina García Olloqui (1912); la casa para Manuel Fernández en la calle Joaquín Yáñez (1913); el edificio de viviendas de Saturnino García en la avenida de Montero Ríos, o el monumento a Concepción Arenal (1910-1912) en la entrada del cementerio de Pereiró. Pero además de diseñar edificios para la gente adinerada de la época, también es suyo el proyecto del edificio de la Casa del Pueblo, de 1911, que sería derribado después de la Guerra Civil para construir el edificio de Sindicatos, hoy en día sede de la UGT.
En estos años, al no poseer la titulación que lo faculta con arquitecto, los expedientes municipales aparecen firmados por su hermano Benito, por Antonio Palacios, Manuel Felipe Quintana, Luis Vidal Tuasón o Jenaro de la Fuente. Sin embargo los detalles de los proyectos y las comunicaciones verbales de la época confirman su autoría.
La segunda etapa creativa se inicia con la obtención del título de arquitecto en 1917, caracterizándose por la adopción de un renovado eclecticismo clasicista, tras el que se percibe la influencia de los edificios comerciales de Antonio Palacios.
A esta etapa corresponden en Vigo la antigua sede de la Caja de Ahorros de la Ronda de don Bosco (1917), el Banco de Vigo (luego Pastor y hoy Santander) en el cruce de Colón con Policarpo Sanz (1919-1921), el edificio de Correos (1920-1922), o el edificio social del Círculo Mercantil, en el Príncipe esquina con Velázquez Moreno (1927).
En cuanto a viviendas para particulares diseñaría el edificio para José Araújo Pérez en la calle Urzaiz (1920) o el edificio para la clínica de Manuel Millán en la calle Lepanto (1921).
También haría el nuevo hospital que sustituía al de Elduayen, los Pabellones Sanitarios (de 1917 en colaboración con Jacobo Esténs, hoy en día Hospital Nicolás Peña), a la vez que se dedicaba a diseñar edificios industriales, como el proyecto arquitectónico de la Panificadora (1923-1924) la fábrica de cervezas de A Barxa (1925) o la fábrica de Alfageme en Bouzas (1928) con fachada principal a Tomás A. Alonso y trasera a Orillamar.

La antigua panificadora, obra de García Román en colaboración con cual colaboraron Otto Wenger y Jorge Buchi




























