13 de noviembre de 2016
La segunda parte de la historia de la venida de los jesuitas a nuestra ciudad (ver publicación del 09/11/16) tiene que ver con la compra de los terrenos donde se halla el colegio Apóstol Santiago en la actualidad y su posterior construcción.

Fotografía del colegio de los jesuítas en García Barbón con su nuevo nombre. Antiguo edificio de la Molinera.
Durante la primavera de 1916 ya se ha encontrado la antigua fábrica de la Molinera para impartir las clases provisionalmente. Se alquila temporalmente este edificio y se buscan ahora los terrenos definitivos donde edificar el colegio de la Compañía de Jesús que sustituya al de Camposancos. Para ello se ven varias propiedades y se estudia su localización y su precio. Una de ellas era una finca sobre la estación de ferrocarril perteneciente a las hermanas herederas de José García Barbón, pero tenía el inconveniente de que estaba muy cerca de la iglesia de los Capuchinos instalados ahí en 1901.
Las otras eran una finca cerca del convento de las monjas de la Enseñanza, (también con la desventaja de la proximidad de otro colegio) la de la Barxa (donde hoy en día están dos altas torres de viviendas y el Club Financiero ), otra en la ladera occidental del Castro por encima del paseo de Alfonso XIII, otra en la carretera de Baiona cerca de Peniche y la última en el Couto, en el lado oriental del Castro en una zona que prometía expandirse como lo hizo años después gracias a la apertura de la Gran Vía. Sin embargo, será la última en ser visitada la que convenza completamente al padre Basterra, el jesuita encargado del traslado del colegio. Más o menos en el día en que se inauguraba el colegio en García Barbón, éste conoce Bellavista.

La zona de Guixar rellenándose a principios del siglo XX. A la izquierda se ven varias factorías conservaras y encima y al fondo alguno de los árboles y el chalet de Bella-Vista
En la parroquia de Teis, que en esa época correspondía al ayuntamiento de Lavadores, estaba la finca llamada Bella-Vista. En la falda de la pequeña colina que forma la subida desde el nudo de la Calzada, la playa de Guixar era una continuación de la del Arenal y estaba llena de fábricas conserveras, (Dotras, Alonso Lamberti, Gándara y Haz …) y una refinería de petróleo (Babé y Cia). Hoy en día toda esta zona conserva de su pasado industrial grandes naves casi abandonadas y un gran depósito de contenedores, así como una vieja chimenea de ladrillo que recuerda los tiempos fabriles de Guixar.

Sección de un mapa de Vigo trazado aproximadamente en 1895 donde se ve la enorme finca de Bella Vista en la carretera de Pontevedra, hoy en día calle de Sanjurjo Badía. Se observa también la mínima cantidad de casas que había en Teis y las fábricas en la playa de Guixar, en la actualidad calle de Julián Estévez.

El antiguo chalet de Ángel Elduayen en el momento en que se compró la propiedad. Sus balconadas de alrededor ofrecían una preciosas vistas de la ciudad. Durante los primeros años acogió a los alumnos de primera enseñanza como se ve en la foto.
En lo alto estaba Bella-Vista. Se trataba de una propiedad enorme, de más de 50.000 m2, que había pertenecido inicialmente al rico empresario de procedencia catalana y afincado en Vigo Fernando Carreras, dueño también del palacete construido en 1865 en el Arenal formando la esquina con la calle Oporto y que todavía se conserva. En el interior de la finca de veraneo del catalán se había edificado una lujosa residencia con una balconada rodeándola por tres de sus cuatro costados desde la que se podían disfrutar unas impresionantes vistas de la bahía viguesa, las cuales le daban nombre a la mansión. Había además una capilla (pegada a la entrada principal), un garaje (para uno de los primeros coches que hubo en Vigo) hórreo, fuentes, estanques, un gran bosque (con algunos ejemplares de árboles catalogados hoy en día como especies centenarias) y varias pequeñas casas alquiladas a inquilinos o habitadas por trabajadores de la mansión.

La entrada del chalet de Ángel Elduayen en Teis. Se adivina una bajada con tupida vegetación hacia la casa que estaría al fondo. A la derecha se ve la capilla que fue derribada hace años. A la izquierda una columna muestra el nombre de la finca: Bella-Vista. En la actualidad todavía se conserva.
En los últimos años la finca había cambiado de manos y pertenecía a Ángel Elduayen Mathet. Este marino de carrera y diputado conservador en varios gobiernos era hijo adoptivo de José Elduayen Gorriti, el principal benefactor de la ciudad de Vigo en el último cuarto del siglo XIX, y se la había comprado a un arruinado Fernando Carreras en 1889 por 101.000 pts. El precio de la venta a la Compañía de Jesús más de 30 años después fue de 400.000 pts, una auténtica fortuna en la época. La cantidad se conseguirá gracias a un crédito concedido por el obispado de Tuy, cuyo mitrado en esa época es el vigués Leopoldo Eijo Garay. Tras la negociación con Ángel Elduayen se firma la compra en Madrid el 13 de noviembre de 1916.

La terraza del chalet de Bella-Vista con la ría al fondo y los barcos fondeados cerca de la playa de Guixar.
Al cabo de pocos meses a Eijo Garay le sucederá en su cargo un nuevo obispo con lo que hará falta otro crédito. Esta vez la benefactora será Joaquina Tenreiro-Montenegro y García, una rica dama residente en Madrid y IV condesa de Vigo, pues era descendiente directa de Joaquín Tenreiro y Montenegro, héroe de la Reconquista de nuestra ciudad, nombrado en 1810 conde de Vigo por el rey Fernando VII. Esta mujer, soltera y sin hijos, le concederá a la Compañía de Jesús el crédito necesario para la compra de Bella Vista.
El proyecto del nuevo edificio en forma de T lo realizará el arquitecto José Franco Montes, antiguo alumno de los jesuitas y autor también de la reforma de la Molinera, supervisado por el P.Basterra. No será hasta marzo de 1926 cuando se aprueben los planos definitivos y así el 29 de agosto de 1926 se coloca la primera piedra del nuevo colegio en un acto presidido por los ministros de Marina, Honorio Cornejo, y Hacienda, José Calvo Sotelo, el alcalde Adolfo Gregorio Espino, el obispo Eijo Garay, la condesa de Vigo y José Barreras, presidente de la asociación de antiguos alumnos, entre otros.

Plano del arquitecto José Franco Montes, antiguo alumno de los jesuitas en Camposancos, del nuevo colegio Apóstol Santiago trazado en 1926.
Las obras arrancan enseguida y en las fincas situadas enfrente de Bella-Vista se encuentran las canteras de las que se extraerá la piedra para la obra. José Franco diseña un pabellón de unos 90 m de largo y 15 de ancho, con planta baja y dos pisos. Éste era unido a otro ala de 35 x 15 metros por un puente. Encima de este brazo, de sólo una planta, quedará una enorme terraza que constituirían una de las azoteas con mejores vistas de la ciudad. En su momento será el colegio más grande de Galicia. Con el tiempo contará con nuevos pabellones, campos de deportes, frontón como en Camposancos, granja, etc. El primer curso 1928-29 contará con 241 alumnos, poco tiempo después de que empiece a funcionar también el primer instituto vigués.

Obras del pabellón principal del nuevo colegio en noviembre de 1927.
El 7 de octubre de 1928 se inaugura el colegio aunque todavía no esté completamente terminado. Será una jornada histórica para la ciudad ese año como lo habían sido también unos meses antes la visitas del inventor Guillermo Marconi o del dictador Miguel Primo de Rivera. La ceremonia esta vez tuvo otros protagonistas, aparte de los padres jesuitas. El alcalde era ahora Mauro Alonso Cuenca y el obispo de Tuy Manuel Vidal y Boullón. Volvían a estar la benefactora condesa de Vigo así como diversas autoridades militares, civiles y religiosas, además de alumnos y familiares.

La esplanada del nuevo colegio de los jesuitas en Vigo el día de su inauguración, el 7 de octubre de 1928.

Otra foto del día de la inauguración el 7 de octubre de 1928 con el edificio aún no completamente rematado.
A los 4 años los Jesuitas vuelven a ser expulsados por el gobierno de la República y se establecen en Portugal. Lo harán en Entre os Ríos y en Curia y después de 1936 volverán a España, concretamente al balneario de Mondariz. Estarán también unos meses en el de Cuntis y ya definitivamente en Bellavista de nuevo desde 1943 hasta nuestros días. Fue así la historia de un “largo peregrinaje” con definió el P. Evaristo Rivera en su momento al escribir su libro sobre la historia del colegio en Galicia.

Patio trasero del colegio recién construido. Esta es la parte que más se asemeja a como es en la actualidad.

Entrada principal del colegio con el nuevo edificio a la derecha y la ampliación del antiguo chalet a la izquierda.

El colegio con sus campos en una foto aérea de 1952.