El HOTEL CONTINENTAL fue durante mucho tiempo el hotel más lujoso de Vigo. Estaba situado en la calle Cánovas del Castillo, frente al puerto que a finales del XIX se estaba desarrollando, y desde sus ventanas sus clientes disfrutaban de unas vistas impresionantes sobre la ría.

Construido en el estilo ecléctico imperante a partir de la segunda mitad de siglo, no se conoce su autoría. Se piensa que se levantó entre 1874 y 1878. Los arquitectos o maestros de obras, que en este momento trabajaban en la ciudad, eran Domingo Rodríguez Sesmero y su hijo Alejandro (desde 1874; proyectos de alineaciones en la calles Carral, Ramal -hoy Colón- y Arenal), José María Ortiz Sánchez (ayuntamiento de la plaza de la Constitución y palacio de justicia en el Príncipe), Justino Flórez Lamas (proyecto para el antiguo teatro Rosalía de Castro), Manuel de Uceda (casas para Manuel Bárcena en la calle Real y Fernando Carreras en el Arenal) y Jenaro de la Fuente Domínguez, instalado también en 1874. Aunque se suele asociar con el primer proyecto del último de ellos, no es muy probable ya que Xaime Garrido no lo menciona en la obra más completa que existe sobre este arquitecto.


En el año 1908 su dueño era José Ramón Curbera Fernández, uno de los principales empresarios del sector conservero y conocido además por su afición al ciclismo que nacía en la ciudad en esa época. Este se lo vende a un emprendedor que ha tenido en La Coruña otro negocio similar, el Gran Hotel de Francia, el más lujoso de la ciudad entonces, con 60 habitaciones y un famoso restaurante. Se trata de Julián Mogín González, militar de carrera y de origen francés. Sellará el acuerdo tras viajar a París y atraer a su hermano Francisco, cuyas credenciales parecen perfectas para relanzar el establecimiento vigués: jefe de cocina del Élysee Palace, en la capital gala, y también del Carlton Hotel, en Londres. Los dos hermanos Mogín (castellanizado de Moguin) regentarán desde 1911 el renovado Continental en su época más gloriosa.

Huéspedes de todas partes de España y del extranjero, se hospedaron en este hotel tras sus llegadas (habitualmente por barco) a la ciudad. Su buena comunicación con el puerto y el lujo para la época de sus instalaciones, lo hacían el más importante del momento. Entre sus ocupantes más famosas, se sabe de la presencia hasta en cuatro ocasiones de la célebre espía Mata Hari, a lo largo del año 1916, en plena Primera Guerra Mundial, y poco tiempo antes de que fuese apresada y fusilada posteriormente en Francia.
Otra ilustre visitante en el año 1914 había sido la infanta Isabel de Borbón y Borbón, hermana del rey Alfonso XIII (apodada «La Chata»), para cuya estancia había reservado varias habitaciones. Era su segunda visita, la anterior en el verano de 1906. En esta ocasión se derribó incluso un tabique para que pudiese alojar a todo su séquito. Al abandonar el establecimiento el 16 de julio de 1914, le dedicó una fotografía a su propietario: «Para el capitán Julián Mogín, dueño del Hotel Continental», así que es de pensar que disfrutó de su estancia en la ciudad y del trato recibido por el dueño del hotel.
En septiembre de 1912, se aloja en él la famosa novelista Emilia Pardo Bazán, que también había visitado el balneario de Mondariz, pues era amiga de Enrique Peinador. Su llegada fue tras un largo viaje en el tren de la West Railway Galicia Company Limited y disfruta del descanso en la ría de Vigo, desde cuyo comedor contempla la mágica bahía, que describe como «Un arco triunfal cuya curva ciñe amorosamente una tierra paradisíaca». Otro escritor, el premio Nobel José Echegaray, lo haría en 1902.


Durante la segunda mitad del siglo XX fue entrando en declive, hasta que fue derribado en los años 60 del siglo XX, para convertirse en un edificio de apartamentos.

El HOTEL UNIVERSAL se terminó en 1888 aunque en 1904 se le hizo una ampliación. Los planos fueron de Jenaro de la Fuente Domínguez, mientras que el constructor fue Benito Gómez González, padre de los arquitectos Benito y Manuel Gómez Román. En un primer momento sólo se levanta la parte oeste del edificio, es decir, la que cae hacia la calle Carral. En 1904, con la ampliación del mismo hacia García Olloqui, pasó a ocupar la superficie actual. Esta fase siguió el mismo esquema que proyectó Jenaro de la Fuente.

Uno de sus visitantes fue Francisco Pi y Margall, presidente de la I República, que estuvo en Vigo para asistir a un mitin en septiembre de 1892 y se alojó en el Universal.
Hasta la década de los años setenta, el edificio compartió calle con el Hotel Continental, las dos primeras instalaciones hoteleras de la ciudad que veían los pasajeros que desembarcaban en el puerto de Vigo.

Su terraza llena de árboles fue durante años un lugar que ahora llamaríamos «cool», donde la gente se sentaba a disfrutar de la proximidad del mar, su elegante servicio de cafetería y la música de las orquestas que amenizaban las veladas primaverales y veraniegas. Junto a las mejores del momento, como «Los Magos de España», la terraza del Universal acogía también las actuaciones de cantantes como la famosa cupletista Olga Ramos, o «Los Tamara». En sus salones laterales se celebraron numerosas bodas.
Durante la década de los ochenta se produjo el deterioro progresivo del hotel. Hubo una salón de juegos recreativos y la zona pasó a convertirse en un punto de reclamo para la prostitución y el trapicheo de drogas. Tras su cierre hubo varios pretendientes que quisieron hacerse con la privilegiada edificación. Se pensó en su destino como edificio para la Autoridad Portuaria, se ofreció el montar un casino, y finalmente un hotel. Sus dueños en ese momento eran unos hermanos y empresarios orensanos que pedían 600 millones de pesetas por la venta del inmueble, lo que hizo que siempre se echase para atrás la lista de posibles compradores, ya que además de pagar por la propiedad del edificio había que acatar las condiciones urbanísticas de conservación impuestas por el ayuntamiento.
El 10 de octubre de 2004 la Gerencia de Urbanismo y el gobierno vigués aprobaron la licencia de obras para que la cadena hotelera AC Hoteles iniciase el proyecto de derribo del interior del inmueble, manteniendo la fachada y reconstruyendo la escalera. Se hizo en régimen de concesión a la empresa, basado en el alquiler del mismo durante 20 años. Así se pudo abrir un hotel de cuatro estrellas con un presupuesto de siete millones de euros y una oferta de más de 50 habitaciones. Fue inaugurado, recuperando su antigua terraza, en 2006.

El edificio del HOTEL MODERNO se terminó en 1902, en la esquina de la Puerta del Sol con la calle Carral. El proyecto inicial de 1897, encargado por Manuel Bárcena Franco a Michel Pacewicz, era el de un edificio destinado a viviendas de renta y estaba basado en los parisinos ”Au Prientemps“. En 1906 se transforma en el Hotel Moderno gracias al empresario Jesús Fernández Otero. En 1916 tenía capacidad para acoger a 80 huéspedes.

Una guía para turistas (principalmente viajeros británicos) de 1912, que planteaba recorridos por Santiago, Vigo y Mondariz, recomendaba el Hotel Moderno como el mejor de la ciudad. El hospedaje entonces costaba entre 10 y 15 pesetas, con el desayuno incluido.
En 1947 el productor de cine Cesáreo González, descubridor de figuras como Lola Flores o Carmen Sevilla, compró el establecimiento para mejorarlo. Se realizaron algunas reformas bajo la dirección del arquitecto Antonio Cámara de Niño. El nombre fue cambiado por el de Gran Hotel.
Una de las innovaciones fue el encargo personal de de la decoración de los interiores a los artistas Urbano Lugrís y Manuel Colmeiro. Así se realizaron unos grandes murales alusivos a Galicia que cubrieron las paredes de sus lujosos salones y la sala de fiestas Grímpola. Colmeiro elaboró cuatro grandes piezas dedicadas cada una a una estación del año, mientras que Lugrís se encargó de otros cinco murales y una vidriera situada en la escalera principal. La obra de este último, «Misterios do mar», de grandes dimensiones, se encuentra desde hace años en el Museo de Castrelos.
La inauguración del nuevo establecimiento se celebró el 11 de julio de 1953 por todo lo alto, con 300 invitados entre los que estaban las más importantes autoridades del momento, así como varios actores famosos, como Emma Penella, Maruja Asquerino, Raúl Cancio, además de Benito Manuel Goyanes, Perico Chicote y muchos más invitados importantes que llegaron a Vigo en un avión especial de la Compañía Aviaco. Después se representó en el teatro García Barbón por la Compañía de Conchita Montes, que debutó en nuestra ciudad, «El baile» de Edgar Neville, quien también asistió al estreno de su obra. Esta función se celebró en beneficio del Asilo de Ancianos Desamparados.
Algunos de sus huéspedes fueron el presidente de la República Dominicana, el dictador Rafael Leónidas Trujillo, a primeros de mayo de 1954, o Eva Duarte Perón.
El hotel contaba con 218 habitaciones con baño, tres ascensores, dos montacargas, un gran hall a la entrada con dos salas de estar, una de ellas con barra americana, salas de fiestas a las que daba acceso una escalera doble, comedor general y dos privados, una terraza con bar y garaje.
Durante mucho tiempo fue uno de los mejores de Vigo, hasta terminar convertido en de nuevo en un conjunto de apartamentos como lo había sido en sus inicios. El día 1 de abril de 1975 cerraba el Gran Hotel. Posteriormente, en su última reforma, llevada a cabo por Desiderio Pernas, se transformaron las cubiertas y la cúpula.



Estos tres hoteles constituyeron durante varios decenios lo mejor de la hostelería viguesa. Sólo el segundo de ellos se mantiene en la actualidad como establecimiento hotelero.
Otros establecimientos de la misma época fueron La Chata, que ya existía en 1899 en la calle Carral, y cuyo nombre se le puso en una honor de la infanta hermana de Alfonso XIII. Durante muchos años abandonado, también va a ser restaurado próximamente.
En 1910, se levantaría un edificio de viviendas que se convertiría en hotel en 1926. Se trataba del Palace Hotel, y tenía dos fachadas, una a la calle del Príncipe, número 9, y la otra a Policarpo Sanz, justo en sus inicios. Pertenecía a Manuel Losada Pardo y hasta conseguiría una de las primeras Estrellas Michelín que se concedieron en España en 1930. Disponía de 40 habitaciones, todas con agua corriente y fría, e incluso un garaje para 40 vehículos a unos pocos metros del edificio. En los años 40, se «españolizó» el nombre por razones políticas y pasó a llamarse el Palas Hotel.
















Antiguas etiquetas de hoteles vigueses que se conservan en una colección de la Biblioteca Nacional





No se menciona el hotel Peninsular, que todavía existe el edificio, aunque ahora creo que es un apartahotel. El restaurante sigue en activo.
Hola, pues no sé donde está ni en qué época se construyó. Gracias
Mis bisabuelos regentaron el Hotel Peninsular, ente los años 20 y 50 del siglo XX. Que pena no contar con fotos del hotel de aquella época, ni que sea mencionado entre los hoteles vigueses con historia. El edificio sigue en pié. La calle es Calle Victoria, 4 (no sé si es la nomenclatura de la calle de la época) pero es una calle que da a la Plaza Compostela.
Yo estuve bastantes veces en el Hotel Peninsular de Vigo. Mi padre era ‘viajante’ en aquella época y le acompañábamos toda la familia en verano. Tú debes ser nieta de los/las hijos/as de Manolito / Jose Luis, que después regentaron un camping en Nigran Playa America
Podrías decirme algo del Hotel Cervantes de mi bisabuelo Leonato Pérez, que comenzó en calle Colon y luego pasó a Policarpo Sanz, tengo entendido que desde su balcón dió un discurso Pablo Iglesias a su paso por Vigo.
Hola Antonio. Lo siento pero lo desconozco.
Mi tatarabuela tenía el Hotel Central, tengo postales de los alojados en el hotel que lo atestiguan. En la puerta del Sol de Vigo a principios del siglo XX.