La Reconquista de Vigo (III)

28 DE MARZO DE 1809. VIGO, RECONQUISTADA

El día 27 marzo, tras varias semanas de asedio a la villa de Vigo, el general Lamartinière decide enviar desde Tuy un refuerzo de 600 hombres al mando del comandante Chapuzet pero no llegarán a tiempo. Esa tarde la situación se precipita.

En primer lugar, Joaquín Tenreiro Montenegro, el hidalgo gallego que se ha erigido en uno de los jefes de las fuerzas rebeldes, ve como el mando se le ha ido de las manos y entregado al militar Pablo Morillo, cuando él estaba al frente de todos los sitiadores desde hacía varios días. Morillo había sido nombrado coronel con el fin de poder negociar de igual a igual con el comandante Chalot. Es por esto que el día anterior, tras conseguir no ser apresado por Morillo, se dirige hasta la ciudad cercada y le hace llegar un ultimátum al gobernador francés para que se rinda en un plazo de 24 horas, es decir a mediodía del 27. El alcalde Vázquez Varela estará presente en estas conversaciones.

Recreación de una vivienda de la época

Tras enterarse de esta iniciativa de Tenreiro, el coronel Pablo Morillo monta también en cólera y manda su particular ultimátum a las 4 de la tarde del 26. En su caso sólo le dará dos horas al comandante francés y será en estos duros términos:

“ Don Pablo Morillo, Coronel del Regimiento de Infantería de Voluntarios de España, y Comandante de las tropas españolas, que acaban de llegar a reforzar y estrechar el sitio de la plaza de Vigo, a su Gobernador expresa lo siguiente: llegados a este punto con una división de 3.000 hombres que me confió mi General en Jefe, el Excelentísimo Sr. Marqués de la Romana, e informado de las avisos que se le hicieron a V.S por los patriotas del país, y en vista de su última resolución que se me acaba de manifestar, no puedo menos para cumplir con los deberes de mi constitución y mi derecho de la guerra que prevenirle ríndase V.S con la guarnición de la plaza y sus fortalezas, debiendo ser esto en el término de dos horas, y con el bien entendido que la benignidad española permitirá a V.S y a sus oficiales el uso de la espada, y seré responsable de la vida de todos sus súbditos, no dando para eso más plazo que el expresado de dos horas, pues pasando este tiempo romperé fuego, asaltando la plaza y sus fortalezas. Dios guarde a V.S muchos años. Sitio de la plaza de Vigo. 26 de marzo de 1809 a las 4 de la tarde. Pablo Morillo. “

Chalot pedirá una prórroga de 24 horas ya que sigue manteniendo la esperanza de que lleguen los refuerzos desde Tuy. Pasan dos horas y Morillo envía representantes a la ciudad para fijar los términos de la rendición. Se acuerda entre los militares que las tropas de Chalot saldrán de la ciudad y fuera de las murallas rendirán las armas. A los oficiales se les permitirá conservar sus espadas y sus uniformes. Después de eso embarcarán en las fragatas británicas y serán conducidas a un puerto de Inglaterra. Chalot pide poder conservar el dinero para pagar a sus hombres y que sean llevados a Francia con la condición de que no volverán a empuñar las armas contra los ejércitos españoles, a lo que Morillo se niega. Simplemente les promete una salida honrosa de la ciudad.

Las fragatas inglesas bombardean el castillo del Castro. Grabado de época

Van pasando las horas del día 27 y el comandante francés no ha firmado la rendición. Llega la noche y todas las campanas de la ciudad y alrededores empiezan a tañer anunciando la oración pues es Semana Santa. Al mismo tiempo numerosas luces iluminan los alrededores de la villa. De repente todas se van moviendo hacia las murallas mientras que las campanas no dejan de sonar. Es la señal para el asalto. El coronel Pablo Morillo ordena a la artillería de las fragatas “Lively” y “Venus” que comiencen a bombardear los castillos del Castro y San Sebastián. Éstas habían cambiado durante la tarde su posición de fondeo y se habían acercado al baluarte de la Laxe que también será alcanzado por las bombas. Al alcalde Francisco Vázquez Varela le ha llegado previamente la información sobre el momento exacto en el que comenzarán los ataques para que tenga preparada a la población, unos para guarecerse de los cañonazos y disparos, y otros para combatir desde dentro cuando llegue el momento.

Ilustración de un ataque de tropas francesas

El asalto se hace organizadamente. El capitán Bernardo González del Valle, ( de sobrenombre Cachamuiña por el pueblo orensano donde nació ), se dirige hacia el castillo del Castro con sus hombres. Después lo veremos al otro lado de la ciudad. Los voluntarios del Fragoso con Cayetano Parada se dirigen hacia la puerta de la Ribera y el castillo de San Sebastián. Hacia el Berbés y la Laxe llegan también los paisanos del Morrazo desde Coia. En total varios miles de hombres atacan la villa. Los asaltantes tratan de subir las murallas con cuerdas y escaleras mientras los soldados franceses disparan parapetados desde lo alto. El ensordecedor ruido de las detonaciones alrededor de toda la población y el humo de la pólvora quemada constituyen el panorama de la despejada noche viguesa.

El momento fundamental de la lucha tendrá lugar ante la puerta de la Gamboa, la más transitada del Vigo de la época pues se abría al barrio del Arenal y a la carretera de Pontevedra. Varios cronistas relatan que en el medio del combate surge de repente un anciano marinero del Berbés ( que pasará a la historia local con el sobrenombre de Carolo ), y en un arranque de furia se acerca a la puerta en cuestión y empieza a golpearla a hachazos hasta que es derribado por los disparos franceses. Será entonces cuando Cachamuiña coja el relevo con su hacha y se convierta en el otro héroe del asalto, pues a pesar de recibir tres tiros en las piernas conseguirá romper la madera de la puerta y por el hueco abierto empezarán a introducirse los atacantes en la ciudad. Al enterarse Chalot de que se ha producido esta importante brecha, ordena a todos sus hombres que dejen de disparar pues da la batalla por perdida y teme las represalias de los vigueses contra sus soldados. Es por esto que decide enviar a un embajador a tratar con el militar Pablo Morillo la rendición. Son la 11 de la noche. Después habrá que esperar hasta las 8 de la mañana para que el gobernador francés entregue la ciudad tras firmase la rendición.

A las 10:30 de la mañana del día 28 de marzo de 1809 los soldados y oficiales franceses, que apenas 2 meses antes habían ocupado Vigo, comienzan a salir en dos filas desde la plaza de la villa ( hoy en día de la Constitución ) hasta la puerta de la Laxe, mientras las fuerzas españolas desplegadas a lo largo del Arenal, la puerta de la Gamboa y la bajada a la Laxe asisten en formación al abandono de la ciudad de los invasores galos. Cuando estos llegan al pequeño muelle van pasando a las barcazas y gabarras que los conducirán a las fragatas inglesas fondeadas unos metros mar adentro, e irán dejando sus fusiles que son recogidos rápidamente por los sitiadores y por los habitantes de Vigo, los cuales en un ataque de furia se hacen con casi todas las armas antes de que pasen al ejército de la Junta Central.

Las tropas francesas saliendo de la ciudad reconquistada

La retirada de los soldados vencidos ha de hacerse con la mayor rapidez posible pues a primera hora de la mañana han llegado noticias de las tropas al mando del comandante Chapuzet que desde Tuy llegaba en auxilio de los sitiados. Por ello se obliga a los franceses a que embarquen a toda velocidad y muchos de los últimos incluso serán agredidos con palos y piedras por los paisanos y soldados que aguardan ansiosos para repartirse rápidamente el botín que supuestamente les espera dentro de la ciudad.

Morillo da órdenes de que una columna mandada por Tenreiro, Almeida y Cayetano Parada abandone sigilosamente la plaza para acudir al encuentro de los soldados de refuerzo sin que se enteren los franceses ya vencidos, pues se podrían rebelar en el último momento. Aquellos saldrán inmediatamente hacia Porriño al encuentro de los hombres del comandante Chapuzet que habían conseguido vencer el cerco de Tuy formado por los milicianos del abad de Couto y se dirigían por Ribadelouro hacia Vigo. Cuando llegan a Beade se encuentran con las fuerzas de Tenreiro y se produce un violento enfrentamiento. Al enterarse los franceses de que en Vigo no hay nada que hacer pues la plaza ya está rendida comienzan a retirarse de nuevo a la capital de la provincia pero son perseguidos y aniquilados por los milicianos enviados desde Vigo y los de otros grupos que estaban apostados por el valle del Louriña, de tal forma que sólo conseguirán salvarse unos 50 y serán hechos prisioneros más de 70. Estos serán embarcados también en las naves inglesas con el resto de los vencidos.

La fortaleza del Castro con el aspecto que podría tener en la época

El balance total de la rendición fueron 1.359 soldados prisioneros más 46 jefes y oficiales, 210 heridos que permanecían en los hospitales, 339 caballos, 60 carruajes, 39 piezas de artillería de varios calibres, 107 cajas de municiones, 57 quintales de pólvora, la caja de los pagos del ejército francés con 117.000 francos y un rico botín de alhajas y otros objetos de valor que habían requisado los franceses antes de llegar a la ciudad de Vigo durante su paso por tierras gallegas. Además estaba el cofre con las pertenencias personales del mariscal Stout, entre ellas una espada que hoy en día se conserva en el museo municipal de Castrelos.

El tesoro de Vigo se repartirá entre todos los combatientes. A cada paisano y soldado les corresponderán unos quince francos, equivalentes a 51 reales de vellón y a los jefes 200. Los cañones y armamento requisado pasarán una parte al ejército y con otra se reforzarán las defensas de Vigo de cara a una posible contraofensiva. El capitán Colombo será nombrado nuevo gobernador militar de la plaza pero se sucederán las intrigas que habían comenzado antes del asalto. Así a los tres días el coronel García del Barrio, enviado por la Junta Central, le encargará la misión de que forme una fuerza armada para atacar Tuy y nombrará a Bernardo González nuevo gobernador con el pretexto de que está herido y es mejor candidato para dirigir las labores de protección de la ciudad.

Y así, tras todos estos hechos relatados sólo queda destacar la gran importancia del momento histórico que le tocó vivir a la ciudad viguesa en marzo de 1809. Después de menos de dos meses de ocupación, Vigo se convirtió en la primera ciudad, ya no sólo de España, si no de Europa entera, que expulsó a las fuerzas del poderoso emperador francés, Napoleón Bonaparte, un hito de tanta trascendencia que arrastrará a otras ciudades de Galicia a hacer lo mismo, deshaciéndose una tras otra del enemigo francés hasta la definitiva batalla de Pontesampaio en mayo del mismo año. Después de esta derrota los invasores galos abandonarán definitivamente el noroeste de la península. Galicia sólo sufrió cinco meses la ocupación de los soldados del emperador Bonaparte.

Fuentes:

  • A cidade e os días. Calendario histórico de Vigo. Xosé María Álvarez Blázquez.
  • Archivo Municipal del Ayuntamiento de Vigo.
  • Reconquista. Vigo en armas. Eduardo Rolland.
  • Historia social da Guerra da Independencia en Galicia. Xosé R. Barreiro Fernández.
  • Historia de Vigo y su comarca. José de Santiago y Gómez.

2 responses to “La Reconquista de Vigo (III)

  1. Encantado estoy con los capítulos sobre la historia de Vigo, que periodicamente nos vienen sirviendo.
    Más quisiera pedirles ayuda para tratar de esclarecer un hecho sucedido entre los años 1919-1920, en que un director de un jornal de Vigo, es llevado a Consejo de Guerra a celebrar en Ferrol. Este Consejo de Guerra estaría presidido por el militar Ángel Villalobos. Los incidentes tuvieron su origen en comentarios vertidos en el periódico en cuestión, sobre el servicio de pasajeros entre Vigo y Cangas.

    Lo que quisiera saber, es lo siguiente:
    1ª ¿De que periódico vigués se trataba?
    2ª ¿Quién era su director?
    3ª ¿Sentencia recaída?

    Lo que originó tal conflicto, fue permitir insertar, por parte del director, una nota de su corresponsal en Cangas, que por las dimensiones adquiridas, fueron muy molestas para el gobierno marítimo militar.

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