26 DE MARZO DE 1809. PARROQUIANOS, IGLESIA, NOBLES Y MILITARES UNIDOS PARA SALVAR VIGO
En Vigo cada vez queda menos para que se precipiten los acontecimientos. El día 24 de marzo de 1809 los procuradores generales y diputados de abastos envían un escrito al ayuntamiento para que sea puesto en conocimiento del comandante francés Chalot. En él relatan que desde hace más de 10 días no entran suministros en la villa debido al cierre de las puertas de las murallas por el ejército.
» Los clamores de la gente hambrienta son penetrantes y tocan el extremo de la desesperación que precipita la miseria. Los estragos violentos que las tropas francesas hacen en las casas de los pobres habitantes, arrebatándoles cuanto tienen, robándoles sus siegas y hortalizas hasta preferir el alimento de sus caballos al de sus vecinos, inutilizando la próxima cosecha con la destrucción de vides y demás semillas, todo aumenta el conflicto «.
Una vez más, al igual que el alcalde, exagerarán la situación para no ser esquilmadas sus provisiones por los ocupantes. Además pretenden que se les deje salir de vez en cuando de la ciudad con la disculpa de hacerse con alimentos. Así podrán también contactar con los partisanos y tropas que aguardan en el exterior con el fin de intercambiar información.
Al día siguiente su petición será aceptada y las puertas se abrirán. El comandante francés ordena que los que salgan no tengan contacto con nadie, a lo que Vázquez Varela, actuando una vez más con gran ingenio, responderá que si no pueden hablar con otras gentes no podrán conseguir alimentos. Gracias a esta maniobra la población llegará a conocer de primera mano los planes del exterior y así serán cómplices desde dentro llegado el momento del asalto.
Mientras tanto los soldados y voluntarios de la División de Granaderos al mando de Bernardo Vázquez del Valle, Cachamuíña, y del Batallón de la Victoria al mando del capitán Francisco Colombo, se han unido a las reclutadas por el abad de Valladares, Juan Arias y Enríquez, y por el procurador general del Fragoso, Cayetano Parada, y permanecen ahora en el nuevo cuartel general de Santa Cristina de Lavadores.
Desde hace semanas el asedio a la ciudad es completo. Milicias de las villas vecinas forman un cordón alrededor de Vigo. El abad de Couto ( zona correspondiente al actual municipio de Creciente y parte de la Cañiza ), Mauricio Troncoso de Lira y Sotomayor, y el juez de Cotobade, Manuel Cordido, con unos 8.000 hombres y su cuartel general establecido en Salceda de Caselas, bloquean en Tuy a las fuerzas francesas del general Martinière para impedir que acudan en auxilio de la ciudad costera. En Ribadelouro el abad de Cela con cientos de voluntarios del valle del Louro impide también la comunicación entre la capital de la provincia y Vigo. En Puxeiros hay más hombres del abad de Valladares vigilando también la ruta desde Tuy. Los franciscanos Andrés de Villageliú y el hermano Giráldez han reunido milicias en la Guardia, Bayona y San Antoniño. Además el primero entraba y salía disfrazado de la villa ocupada transportando municiones o intercambiando información.
Joaquín Tenreiro y Montenegro, un noble gallego que, aunque residente en Madrid, ha llegado a Vigo para apoyar con hombres y con su dinero la lucha contra los franceses, dirige a los voluntarios del Val Miñor y del Rosal ayudado por el portugués teniente Juan Bautista Almeida Sousa de Sá. Acuden también hombres de Bouzas y del Morrazo. Estos últimos, reclutados por Joaquín Guijarro y el corsario Juan Antonio Gago, cruzarán la ría en barcas hasta Bouzas a lo largo de los días previos al ataque en número de unos 500. Es por tanto que el protagonismo de la reconquista en Vigo corresponderá además de a la población viguesa a la de todas las principales villas y parroquias vecinas.
Faltan por mencionar otros dos líderes que también habían llegado a Lavadores el mismo día que Cachamuiña. Se trata del militar zamorano Pablo Morillo y del canónigo de Santiago Manuel Acuña Malvar, comisionados ambos de la Junta Central de Sevilla para levantar en armas al pueblo gallego. Un tercero, el teniente coronel Manuel García del Barrio, había partido con ellos también el 18 de febrero de Sevilla. Los tres habían llegado a Galicia a principios de marzo y contactado con el marqués de la Romana, comandante de todas las fuerzas militares del norte, lo que se llamaba el ejército de la izquierda. Morillo y Acuña habrían llegado hasta Vigo a través de Braga y Viana pero Martínez del Barrio quedará cercado en Chaves.
Y entre los dos comandantes, el militar Pablo Morillo y el noble Joaquín Tenreiro ( que se ha erigido en jefe de las milicias que estaban primero en Zamanes y luego en Lavadores, de acuerdo con el abad de Valladares ) comenzarán las tensiones desde el primer momento por hacerse con el mando del ataque y el protagonismo de los hechos que se sucederán en los próximos días. Esta va a ser la parte más lamentable de la lucha por la liberación de Vigo.
Por último, y como parte fundamental de las fuerzas de asedio, el día 23 habían llegado a la ría y fondeado enfrente de la batería de la Laxe, las dos fragatas inglesas “Lively” y “Venus” con la misión de aprovisionar de víveres y municiones a los rebeldes y bloquear Vigo por mar para que los franceses no puedan pedir conseguir ayuda. Sus comandantes George Mackinley y Coutts Crawford bajarán a tierra para entrevistarse en Lavadores con los jefes de la operación que serán en ese momento el abad de Valladares y Joaquín Tenreiro pues Pablo Morillo había salido hacia Pontesampaio tras las noticias de que una fuerza de 1.800 soldados franceses habían llegado a Pontevedra para tratar de romper el cerco de Vigo.
Durante los dos días previos al asalto final, las tensiones se han recrudecido. En parte por la animadversión entre Tenreiro y Morillo, que ha terminado en la formación de dos bandos, el de los paisanos con el primero y el de los miltares con el segundo. Pero en parte también por la codicia de los asediantes que esperan conseguir el tesoro de los franceses encerrado tras las murallas. Y es que se sabe que tras la salida del mariscal Stout de Vigo para atacar con el grueso de sus fuerzas a los ejércitos portugueses en Lisboa, había dejado en la ciudad numerosas piezas de artillería que no pudo transportar por los caminos empantanados que llevaban de Redondela a Tuy, así como varios carros con todas las riquezas incautadas en la campaña de Galicia ( asaltos de la Coruña, Santiago, Pontevedra y demás pueblos del camino ) y los sueldos para todas las fuerzas francesas del cuerpo de ejército, unos 50.000 hombres, lo cual constituía una suma de varios miles de francos.
El día 25 Pablo Morillo con unos 3.000 hombres de Bernardo González y Francisco Colombo, establece su cuartel general en el Arenal, a un par de kilómetros de la entrada principal de la ciudad por la puerta de la Gamboa. Mientras el resto de los hombres de Joaquín Tenreiro se quedan en Santa Cristina de Lavadores.
Al amanecer del día 26 tiene lugar un hecho de nuevo lamentable y es que Pablo Morillo se presenta con algunos de sus hombres dispuesto a prender a Tenreiro y Almeida con la intención de fusilarlos si no reconocían su autoridad. Y es aquí donde gracias a la presencia de los comandantes de las fragatas inglesas, que llevaban tres días en el cuartel del abad de Valladares, y que se ponen de parte de estos últimos, se salvarán el español y el portugués de ser ajusticiados. Sin embargo Morillo conseguirá ser nombrado coronel entre todos los jefes presentes con el fin de que Chalot se avenga a negociar ante un militar con una graduación similar a la suya.
Mientras la situación dentro Vigo sigue siendo insostenible. Por ejemplo los vecinos del arrabal extramuros de la Falperra y de la calle Santiago se quejan al alcalde de que muchos soldados franceses saltan las murallas y tratan de conseguir comida en sus casas. Francisco Vázquez Varela vuelve a protestar ante el comandante francés.
“ La situación de esta infeliz villa es muy crítica, señor gobernador, mucho más para esta corporación que ya no encuentra forma alguna de remediarla. Los continuos clamores de los miserables hambrientos que rodean estas casas y que recorren las calles, consternan a esta municipalidad; el corazón de sus individuos, fuerte hasta ahora, marchita, prefiriendo morir a sobrevivir a tanta desgracia. Estas fueron y son, señor, las amenazas del ayuntamiento, reiterando a Vuestra Excelencia la súplica de que ponga con tiempo fin a tantos males “.
Fuentes:
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A Cidade e os Días. Calendario histórico de Vigo. Xosé María Álvarez Blázquez.
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Archivo Municipal del Ayuntamiento de Vigo.
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Reconquista. Vigo en armas. Eduardo Rolland.
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Historia social da Guerra da Independencia en Galicia. Xosé R. Barreiro Fernández.
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Ilustraciones. Diversos personajes relacionados con los hechos de la Reconquista en Vigo. En primer lugar Cachamuiña en un grabado de la época y con su firma. Después aparecen Joaqúin Tenreiro que será nombrado unos años después conde de Vigo, Pablo Morillo, Cayetano Parada y el marqués de la Romana a caballo. La siguiente ilustración muestra a un campesino de las alarmas con su arma, el llamado “chuzo”.




