Se estrena la primera Escuela de Artes y Oficios de Vigo

Sucedió el 26 de septiembre de 1886.

A principios de octubre de 1886 se ponía en funcionamiento la Escuela de Artes y Oficios. La idea inicial había partido de la sociedad viguesa Recreo Artístico en 1883. Su presidente, Manuel Diego Santos, un vigués que había hecho fortuna en Brasil con una importante empresa de muebles, moverá todos los hilos a su alcance, incluido el del influyente político gallego Eugenio Montero Ríos, para conseguir la creación de este centro. Diego Santos será también más adelante uno de los artífices del futuro cuerpo de bomberos local, así como alcalde en 1911. Todo un personaje el indiano del que no se sabe apenas nada hoy en día.

El mismo insiste posteriormente en la misma idea desde la presidencia de la llamada Sociedad de Socorros Mutuos «La Cooperativa». Asimismo contará con la ayuda de otros dos vigueses ilustres de la época, Augusto Bárcena Franco, conde de Casa Bárcena, hermano del conde de Torrecedeira y miembro de una familia riquísima de la ciudad que poseía una consignataria de buques, bancos y otros negocios, y del polifacético Eduardo Chao, farmacéutico, meteorólogo, científico, escritor y político republicano, anteriormente ministro de Fomento en la Primera República presidida por Nicolás Salmerón. Estos tres serán los artífices de la idea y aportarán una importante ayuda económica. La gestión y la mayor parte de los fondos para la construcción y el mantenimiento de la institución de enseñanza partirán de la diputación provincial y de la corporación municipal pues en esa época la educación dependía principalmente de los ayuntamientos, cuando no era impartida en los colegios religiosos.

En el número 5 de la calle del Circo estuvo la primera sede de la Escuela de Artes y Oficios. Se trata de la casa blanca del medio de la foto. En el momento en que ésta se hizo ya no era la escuela. Es 1918 y acaba de incendiarse. Alojaba El Centro Castellano y quedó destruida.

Se construyó un modesto edificio en la calle Eduardo Iglesias, perpendicular a la del Príncipe. En la fecha a la que nos referimos se conocía como la calle del Circo pues en ella se había construido unos pocos años antes el teatro circo Tamberlick. En esta localización la escuela se mantuvo un poco menos de 15 años ya que enseguida se quedó pequeña.

El terreno lo donará Augusto Bárcena y el edificio consta de bajo y primera planta. Eduardo Chao aportará el mobiliario para las aulas y oficinas que encarga en París. Las obras estaban casi terminadas en mayo de 1886 y se esperaba que su inauguración tuviera lugar en agosto, época en la que entonces se celebraban las fiestas locales de Vigo, rememorando la Reconquista tal como publicaba el Faro de Vigo.

Este edificio será posteriormente la sede de la sociedad coral La Oliva y la academia Minerva. Pasado el tiempo se estableció en ella el llamado Centro Castellano. El 26 de mayo de 1918 un gran incendio devoró completamente el inmueble derrumbándose toda su techumbre. Ocupaba el número 5 de la calle del Circo y estaba situado justo enfrente del teatro circo Tamberlick.

Fotografía que publica el Faro de Vigo en el ejemplar de 1900 que habla de la esperada inauguración de la nueva Escuela de Artes y Oficios.

En el momento de la puesta en marcha de este proyecto en nuestra ciudad, otras poblaciones gallegas como el Ferrol, La Coruña, Orense o Pontevedra ya contaban con escuelas similares. El aumento del número de fábricas en las ciudades durante la segunda mitad del siglo XIX y la búsqueda de una formación adecuada para los obreros que del campo pasaban a trabajar en las mismas, exige que se creen centros adecuados de formación profesional que evitan así el desplazamiento de la población a sitios más alejados para su aprendizaje. Se admitirán en ellas a alumnos con una edad superior a los 14 años y que hayan superado la llamada entonces enseñanza primaria elemental. Un anuncio del diario vigués informaba un mes antes que la matricula costaba 8 pts al año y 5 pts para los socios o hijos de socios de «La Cooperativa». El mismo día se leía que un viaje de ida y vuelta a Oporto en primera clase costaba unas 21 pts, con lo cual la escuela se había creado para gente con escasos recursos económicos. Las asignaturas impartidas eran: Elementos de Aritmética, Algebra, Geometría, Física, Química, Dibujo y Contabilidad Industrial.

Se constituyó la junta directiva y el profesorado de la siguiente manera: Presidente honorario: Eduardo Chao. Director honorario: Luis de Urzaiz, comandante de Ingenieros de la plaza de Vigo; Director técnico: Sebastián Carsí, teniente de Ingenieros; Profesores: Jenaro De la Fuente, Adolfo Dominguez, Francisco de P. Novoa, Juan Padín Iglesias, Juan Andrade, José Martín López y José Benito Fernández. Secretario: Roberto Feijoo.

Escuela de Artes y Oficios en la calle Duque de la Victoria (hoy García Barbón) con Hospital (hoy calle Pontevedra). El local a la izquierda será con el paso de los años ocupado por el edificio de la Caja de Ahorros

Al final fue el 26 de septiembre la fecha acordada para la inauguración del nuevo centro. Al anunciado evento asistió una comisión municipal formada por los señores Domínguez, Uribarri, Núñez y Pascual, el comandante de Marina, el gerente de la compañía de ferrocarril, los cónsules de Francia y Portugal y demás personalidades de la vida social del momento. Manuel Diego Santos, Augusto Bárcena y Eduardo Chao presidían la mesa y se encargaron de los correspondientes discursos. Tras este acto, el día 1 de octubre a las 6 de la tarde empezarían las primeras clases y 180 alumnos se matricularían en la primera promoción del 86. De aquí saldrían futuros obreros para las industrias, maestros de taller, maquinistas, contramaestres y artesanos.

La Escuela de Artes y Oficios vista desde otro ángulo con el edifico al fondo del Banco de Vigo. Años 20 del siglo XX.

Años después, otro mecenas de la ciudad, esta vez el empresario nacido en Verín y afincado en Vigo José García Barbón, sería el artífice de la nueva y definitiva sede que perdura hoy en día en el inicio de la calle de su mismo nombre. El proyecto para dicha obra le sería encargado al famoso arquitecto Michel Pacewicz que tantos construcciones de su factura dejaría en la ciudad en los albores del siglo XX. Se concedió la licencia municipal en enero de 1898 y en 1900 estaría finalizado un precioso edificio de tres plantas donde se formarán también miles de jóvenes vigueses.

El mecenas, oriundo de Verín, José García Barbón

Ocupaba una extensión de 750 m2 entre las calles Duque de la Victoria y Hospital. Tenia amplias aulas con capacidad hasta de 150 alumnos, numerosas salas para las materias de dibujo industrial, química, o geometría y la maquinaria más sofisticada para la época. Habría además aulas dedicadas a la instrucción femenina en diversas materias.

Todo corrió a cargo del Sr. García Barbón, los terrenos, el edificio, una enorme biblioteca con más de 5.000 ejemplares. En total se calculó que la moderna escuela había costado unas 400.000 pts. El decano de la prensa gallega publica también en agosto de 1900 que el ayuntamiento recibe del generoso prócer un documento en el que éste le cede a la ciudad viguesa la nueva Escuela de Artes y Oficios con la condición de que el edificio siempre sirva a este fin. Además la enseñanza pasará a ser gratuita para todos los alumnos con escasos recursos. Y así ocurrió durante muchos años. En el año 1970 pararía a llamarse la Universidad Popular y en los 80 estuvo a punto de desaparecer. Unas reformas en los noventa pasaron a revitalizarlo y hoy en día se siguen impartiendo aquí diversas materias con carácter gratuito como artesanía, construcción de instrumentos musicales gallegos, cera,oca, dibujo artístico, encaje de bolillos, etc.

Interior de la biblioteca de la Escuela de Artes y Oficios en los años 50 del siglo XX, dotada desde su construcción con miles de libros por parte de José García Barbón.

Afortunadamente sigue vivo entre las paredes del centenario edificio el espíritu que movió a nuestros ilustres antepasados a crearlo, eso tan importante para el desarrollo de una sociedad civilizada como es la enseñanza.

Fuentes:

  • Hemeroteca digital Faro de Vigo
  • Vida Gallega
  • Vigo no espello dos nosos avós. Xerardo González Martín.

 

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