
La calle García Barbón en una fotografía poco conocida de los años 40. Se puede ver al fondo que todavía no existe el edificio sede central de la Caja de Ahorros de Vigo, hoy de Abanca ( se iniciaría en 1951), por lo que en altura al del Banco Pastor le sucede el de la Escuela de Artes y Oficios. A esta zona que se completaba con el edifico Rubira enfrente se le llamaba entonces «Las cuatro esquinas».
Más hacia aquí estaban las llamadas «Casas de Oya», diseñadas por el arquitecto Michael Pacewicz según un proyecto de 1904 y convertidas en los años 90 en el hotel NH Palacio de Vigo.
Por el medio de la calle, pasando a la altura del cruce con la calle República Argentina, circula uno de los antiguos tranvías desaparecidos a finales de los años 60. Concretamente se trata de un vagón de la línea número 2, que unía Bouzas con la zona de Los Caños en Teis.
Como se puede ver, tan poco tráfico había que la gente andaba tranquilamente por el medio de la calzada.

La Alameda en una foto de los años 40. Al fondo a la izquierda se observa el edificio de Correos que empieza a funcionar en 1930 y es obra de Manuel Gómez Román.
Más atrás está la calle García Olloqui y la estatua esculpida en homenaje a Méndez Núñez que apenas se distingue.
Los altos castaños que observamos hoy en día en los laterales que corren desde Concepción Arenal hasta García Olloqui se ven en esta postal de época recientemente plantados.

La dársena y el puerto pesquero del Berbés en los años 40 del siglo XX. La ampliación del puerto de pesca se llevó a cabo entre los años 20 y 30 del siglo pasado y supuso la desaparición del entorno clásico de soportales de casas de pescadores pegadas a una playa que casi alcanzaba la entrada de las mismas, la de San Francisco. Pero la ciudad crecía gracias a las empresas relacionadas con la pesca y la comercialización de productos derivados de la misma (sobre todo las conservas) con lo que se hizo necesario que el puerto lo hiciese también.

Tras escanear y retocar digitalmente una más de las postales de un antiguo álbum de mi abuelo, Eduardo Alcalá del Olmo Cruz, quisiera comentar algo sobre el variado origen de mis ancestros, que refleja el de muchos de nuestros conciudadanos.
Mi abuelo, un andaluz nacido en Málaga, terminó instalándose y viviendo en Vigo hasta el fin de sus días. Yo no lo conocí pero sé unas cuantas cosas de él, como que le gustaba la fotografía y le encantaba la ciudad que lo había acogido. Aquí se casó y aquí terminaría haciéndolo también su hija, María del Carmen, mi madre. Ella a su vez conoció por estos lares a mi padre, Rafael, que igualmente vino a establecerse en Vigo con su hermano José Luis y su familia, a pesar de haber nacido muy lejos, en Murcia concretamente, aunque descendientes de padre, abuelos y bisabuelos catalanes, oriundos de San Fruitós del Bagés.
Así que el destino quiso que de esta mixtura de raíces mediterráneas naciésemos en la atlántica ciudad mis hermanos y yo, algo por otro lado muy frecuente por estas latitudes, al menos hasta no hace muchos años. Y es que Vigo ha sido, desde que comenzaron a llegar los primeros catalanes para dedicarse a la salazón de la sardina, una ciudad acogedora con los forasteros. Y la grandísima mayoría de los vigueses descendemos de gentes foráneas, unos en la primera generación, otros en la segunda, tercera, pero no se salva casi nadie. Así se forman las grandes ciudades y así se formó también la nuestra.
Si repasamos el lugar de nacimiento de multitud de nombres que nos suenan por habérseles dedicado una calle en la ciudad, veremos que casi ninguno es oriundo de Vigo. Nicolás Taboada Leal nació en Viveiro, Ángel Urzáiz en el Puerto de Santa María; Policarpo Sanz en Marín y emigró luego a Estados Unidos; José García Barbón en Verín pero también emigró, en su caso a Cuba, para terminar afincado y enterrado en Vigo; José Elduayen vino desde Madrid destinado como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos; Norberto Velázquez Moreno era riojano; Antonio Sanjurjo Badía sadense; Álvaro Cunqueiro mindoniense; los Álvarez Blázquez de Tui. La gran mayoría de los apellidos que asociamos a la pesca, la conserva y la construcción de barcos son catalanes: Curbera, Barreras, Massó, Dotras, Alfageme, Sensat, Portanet, Molíns, Bolívar, etc. De los 7 alcaldes de la democracia sólo nacieron en Vigo Carlos Príncipe, Lois Pérez Castrillo y Ventura Pérez Mariño. Y así podríamos seguir con cientos y cientos de apellidos.
De los 5.000 habitantes que tendría la villa olívica a principios del siglo XIX, durante la época de la invasión francesa, pasó a poco más de 20.000 a principios del siglo XX. La anexión de Bouzas en 1904 y la atracción que supuso la ciudad en el primer cuarto de siglo por el desarrollo de la industria conservera hizo que en 1920 ya tuviera más de 50.000 almas. En 1941 se anexionó el ayuntamiento de Lavadores y esto unido a la instalación de la empresa Citroen a finales de los años 50 hizo multiplicarse exponencialmente la población de la urbe. Vigo es pues una gran mezcla de raíces foráneas y una ciudad moderna. No puede presumir de una gran nobleza en el pasado, al igual que lo haría cualquiera de las antiguas siete capitales del reino de Galicia, como Santiago, La Coruña, Pontevedra o Mondoñedo, pero sí de desarrollo industrial, pujanza económica, progreso y modernidad, gracias a varias generaciones de gentes de todas partes de España (aunque sobre todo de Cataluña y el resto de Galicia) que decidieron instalarse y trabajar a los pies de esta bella ría que nos mira.
Volviendo a la foto en cuestión, representa la ciudad viguesa a principios de los años 50. La calle García Barbón ha sido desde finales del siglo XIX una de las más importantes arterias del centro de la ciudad y unión de ésta con Teis, antiguamente ya inicio del ayuntamiento de Lavadores.
Se distinguen en el lado derecho de la misma el edificio conocido entonces como “las casas de Oya”, hoy en día Hotel NH Collection Vigo tras haber sido restaurado en los 90. A su lado y hacia nosotros según contemplamos la postal, un muro permite ver toda la zona del Roupeiro, por donde ahora baja la calle República Argentina hasta Rosalía de Castro. Al fondo se ve el precioso edifico del Banco Pastor, en esa época Banco de Vigo, diseñado por Manuel Gómez Román. Enfrente aún no existía el edificio de la actual sede central de Abanca, antes Caja de Ahorros Municipal de Vigo. Este se empezaría a construir en 1951 en un amplio solar que antes ocupaban unos almacenes de materiales de construcción de José Fernández González. Ampliando la foto se puede apreciar que se ha vallado la zona con lo cual debemos estar en el año 1950 o 1951.
Abajo a la derecha, en la calle Alfonso XIII, se están terminando unos edificios de viviendas de 3 y 5 alturas que hasta hace poco alojaban algún pub en sus bajos y ahora mismo están casi abandonados. A su lado se ve la iglesia de Santiago de Vigo (donde por cierto se casaron hace 50 años los Rafael y María del Carmen de los que hablaba al principio) y por su callejón lateral pasean un par de burros. Dos antiguos tranvías circulan, subiendo uno Colón y otro hacia el cruce de la Calzada, mezclándose con escasos coches, furgonetas e incluso carros. Algunos aparcan sin que existan líneas pintadas, zonas de hora o bolardos que lo impidan.
Por último, al fondo de la fotografía, a la izquierda, se yergue tímidamente el viejo castillo de San Sebastián, con sus pequeños pabellones antiguamente hospital y acuartelamientos militares. En 20 años será destruido en casi su totalidad para construir encima la torre del ayuntamiento actual.
Ha sido muy buena tu venida al mundo, Eduardo. Me alegra que hayas reanudado este blog; lo he anunciado en Ser de Vigo y comarca, al que también pertenezco.
Jajajaj, pues te lo agradezco mucho. Estoy animado para seguir, que lo tenía bastante olvidado. Un saludo