Antonio Román Conde nació en Vigo en 1909 y vivió su infancia en un chalet en Peniche. Su padre era militar y tuvo cinco hermanos. Estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.
Durante la Guerra Civil combatió en el bando sublevado en el Ejército del Aire y poco después fue destinado como arquitecto a Guinea Ecuatorial donde trabajó en el Servicio de Obras Urbanas.
En Malabo, la capital, conoció a su futura mujer, Angelita Serralta, nacida en otra colonia española, Fernando Poo, y perteneciente a una familia de colonos catalanes que poseían una rica hacienda dedicada al cultivo del cacao y el café.
Durante esta época se dedica a la obra civil, diseñando viviendas oficiales, residencias, hospitales, dentro de los proyectos de la administración colonial. Destacan de entonces la residencia del gobernador de Bata (la ciudad más poblada del país), el mercado de la capital, Malabo, los hospitales de Bata y Malabo, el casino, y el edificio Sofitel President, un hotel de estilo neoclásico construido en 1946 en la plaza de la Independencia también de Malabo.
En el año 1948 se traslada con su mujer y los primeros de sus siete hijos a Vigo. Aparte de su actividad como arquitecto, se interesa por la fotografía y la pintura, el motociclismo y la navegación. En los astilleros Lagos encarga la fabricación de una lancha automóvil hecha con maderas que había traído de África.
Forma parte de la denominada generación de la transición en la arquitectura gallega, junto con Arturo Fraga Ramil. En el desarrollismo, un momento importante de desenvolvimiento urbano de Vigo y su comarca, participa muy activamente en la edificación de obra nueva. En estos años en Vigo solo están colegiados ocho arquitectos, lo que explica que firme cientos de proyectos de variada tipología y estilo.
En los primeros años en la ciudad destaca ya por la construcción de dos casas espectaculares. En 1949 la de Casimiro Durán, en la colina de Montecelo de Teis, donde se inspira en los pazos gallegos. A lo largo de los primeros años 50 diseñará el pazo – fortaleza de Javier Sensat, en Alcabre, en un estilo más neomedieval. Está formada por la vivienda principal y dos caserones, además de edificaciones auxiliares. Se realizó en estilo palaciego mezclado con neomedievalismo y en la decoración exterior emplea vieiras, almenas, gárgolas y los escudos de armas de las familias relacionadas con el dueño.
A la vez trabaja en su primera obra de arquitectura religiosa en la ciudad, que será la capilla del Carmen, en la explanada del Vao de Coruxo, en 1951. El templo, de estilo neogótico, estaba inspirado en el Templo Votivo de Panxón, de Antonio Palacios. Está dedicado a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, y consta de un arco apuntado en su fachada y una torre de piedra con la imagen de la virgen en lo alto.
En 1968 firma el proyecto de la iglesia parroquial de la Santa Concepción, de Teis, la llamada iglesia de los Picos, que se consagrará en 1970. Supondrá su primer trabajo importante de vanguardia.
Destaca su gran lámina de hormigón que cubre al techo y que, como una gran pieza de papiroflexia, cumple las funciones de estructura, cubierta y envoltorio, lo que permite conseguir un interior sin columnas o pilastras. Se inspira en el pabellón Philips construido por el arquitecto suizo Le Corbusier para la Exposición Universal de Bruselas de 1958.
Un poco más tarde también se encargará de la iglesia parroquial de Navia, de similar estructura. En ambos casos se nota el espíritu innovador que ha surgido después del Concilio Vaticano II, en 1965, y que se transmite también a la arquitectura religiosa.

La iglesia parroquial de Navia fue diseñada con el mismo estilo de cubierta de hormigón por Antonio Román
En el ámbito deportivo, en 1969 se acomete la gran obra de reforma del estadio de Balaídos, que se encargará a Antonio Román. Se realizará también con láminas de hormigón fabricados en la misma empresa madrileña que en el caso de las dos iglesias, y tendrá la misma forma de paralepípedo.
Otra construcción relacionada con el deporte, y en esta misma época, fue el pabellón municipal de las Traviesas, donde había estado la finca del Carmen.
En la década de los años 50, cuando la base naval de Ríos pasó a convertirse en la Escuela de Transmisiones y Electricidad de la Armada (ETEA), Antonio Román Conde fue el arquitecto encargado de levantar sus edificios principales: el Faraday, Siemens o Kelvin en honor de antiguos científicos relacionados con la electricidad y la radio.

Militares estadounidenses visitan las instalaciones de la ETEA, mientras se está construyendo el edificio Faraday de Antonio Román. Julio 1957. Fotografía Museo Naval de Ferrol
A finales de los años 6o se empezó a construir el polígono de Coia, una de las zonas de ensanche de la ciudad hacia Bouzas y Navia. Uno de los primeros edificios que se levantaron fue diseñado también por Antonio Conde, el de 12 plantas que está entre las Traviesas y la calle Coruña, encargado por la Caja Municipal de Ahorros de Vigo y fue una referencia para los demás que se irían añadiendo a la zona.

Plaza de América con el edificio de Antonio Conde promocionado por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo. Fotografía Andrés Franco









